lunes, 9 de mayo de 2016






                       LOS NOMBRES DEL PUEBLO




La leyenda y el mito de una ciudad comenzaba con frecuencia por su propia fundación. Pero ¿cuándo se fundó este pueblo? ¿Quién fundó este lugar? ¿A qué se debe su nombre? La tradición apunta a un jefezuelo o cacique, un señor musulmán llamado Anatazor, según Pascual Madoz, o Cañatazor. Pero lo cierto es que ninguna fuente antigua fiable avala esta hipótesis.



Lo que es innegable es que el nombre del pueblo fue Cuevas de Cañatazor. Quienes hablan de la fundación del pueblo por parte de un caudillo árabe no abundan en más detalles, pero de haber sucedido así debemos pensar en la elección por parte de los jerarcas musulmanes que ocuparon Huete de un Señor para otorgarle estas tierras con el fin de que se estableciese en ellas. Como es de suponer, el plan consistiría en reforzar la vigilancia del curso alto del río Mayor y para ello se construyó un pequeño castillo alrededor del cual es posible que se asentasen algunas familias. 



A pesar de que cuesta poner en tela de juicio lo afirmado por autores como Madoz o como Muñoz Soliva esta tradición tropieza con algunos inconvenientes a primera vista. De todos modos, Muñoz Soliva comete errores de bulto en sus afirmaciones sobre Cuevas de Velasco, como que las tumbas de la vega eran de los moros. 

El principal escollo para aceptar la idea de un caudillo musulmán fundador de Cuevas de Cañatazor es que no hay ni una sola mención al tal señor Cañatazor en las fuentes históricas fiables. Por otro lado, resulta extraña la pareja de nombres CUEVAS + CAÑATAZOR, uno tan de origen latino y otro de ascendencia agarena.



Pensamos que el vocablo CAÑATAZOR se debe con toda probabilidad a una corrupción del nombre CALATAÑAZOR. Esta palabra de cinco sílabas era una rareza en los topónimos así que se vería presionada por el empuje del principio de economía del lenguaje. 

Desde luego, desde el punto de vista lingüístico parece que se trata de una evolución lógica que explicarían dos fenómenos fonéticos, una síncopa (Catañazor) y una metátesis (Cañatazor). Y como prueba de la metamorfosis del término citamos aquí, a modo de ejemplo, un texto de la obra Castilla la Nueva (1885), del historiógrafo José María Quadrado en el que el nombre antiguo del pueblo aparece como Cuevas de Catañazor:

“A cuatro leguas de Cuenca y en su distrito ó partido judicial, lindando con el de Huete y orillas del río Mayor, se halla la villa de Cuevas, que en su tiempo se tituló de Catañazor…” 

Otro documento, en este caso referido al Calatañazor soriano muestra también las vacilaciones al escribir el nombre ya desde antiguo. 

Copilaçion de los rreyes de Castilla e de Leon des de el año de la era de Çesar de sieteçientos e çinquenta e dos fasta el rrey don Enrrique fijo del rrey don Juan.

1088 A : lidio este rrey don Bermudo con Almançor e vençiolo <e> el rrey don Bermudo en Amarançor ; Ll : Caltañazor ; MP, Lo, E : Cañataçor ; N : Cañatanaçor ; O : Calatañaçor ; « en Calatañazor » manque dans V, J, C (puis : e vençiolo este dicho rrey don Bermudo.

Obsérvese cómo en solo dos líneas aparece el nombre Calatañazor escrito de cinco modos diferentes. Hay muchísimos ejemplos de estas variaciones en las fuentes escritas.



Existen numerosos topónimos que portan el étimo árabe QALAT: QALAT AYYUB dio origen a Calatayud y QALAT RABAH,a Calatrava, eh ahí dos buenos ejemplos.

La expresión árabe QALAT AL-NANSUR = Calatañazor para unos autores significa “castillo del buitre” y para otros “nido de águilas”.

Si damos el último paso, comprenderemos todo mejor. ¿Por qué iba a llamarse el pueblo Cuevas de Calatañazor? Pues porque sus primeros pobladores y fundadores muy probablemente vinieron de Calatañazor, en la provincia de Soria. Era frecuente que las gentes que respondían a la llamada de los reyes para repoblar tierras recién conquistadas añadieran al nuevo lugar el nombre de su tierra de origen. Si se miran los nombres de los asentamientos fundados en esta época en la provincia de Cuenca observaremos que más de cincuenta de ellos llevan el nombre de otros pueblos existentes en Guadalajara o Soria que es de donde procedían sus repobladores. Por ejemplo, hoy se considera muy probable que los fundadores de Caracena, origen de Caracenilla, procediesen de la homónima Caracena, en la provincia de Soria. Igualmente se da por seguro que quienes fundaron La Ventosa procedían de la villa del mismo nombre en la provincia de Guadalajara, por citar dos ejemplos de los muchos que hay. 

El Concejo soriano de Calatañazor era poderoso en la Edad Media y no es extraño que enviase excedentes de población para repoblar otras regiones.



Y ya puestos, ¿de dónde procede “Cuevas”? Cuevas procede de las oquedades que hallaron los fundadores en este lugar. Había numerosas covachas naturales, algunas ya cegadas. En El Egido hemos conocido al menos cinco y a poniente había otras tantas. Es muy posible que algunos de los primeros pobladores usasen dichas covachas como viviendas. Pero lo más seguro es que el pueblo se llame Cuevas debido a esos grandes covachos excavados en las peñas que dan a la vega, en Valamelgo, El Perdigón o la Peña del Aguililla. Hoy sabemos que dichos covachos estuvieron habitados hace ya más de mil cuatrocientos años.

Otro de los nombres del pueblo, según las leyendas que medran en torno a este asunto, fue el de Ciudad de Pico de Grulla, o bien Ciudad de Picogrulla. Como se ve la cosa va de aves, como atinadamente escribe alguien en un artículo publicado en Internet y que no puedo citar porque no está firmado, aunque imagino de quién se trata. Buitre, águila, grulla… me parece a mí que mucho debe haber cambiado el aspecto de la peña Redonda desde aquellos tiempos porque no hay modo de asociar el perfil actual del risco a ninguna de las siluetas de estos pajarracos. De cualquier modo, son frecuentes los nombres de las aves para bautizar accidentes geográficos. Ahí tenemos los casos de la Peña del Águila o la Picarza ( En algunos lugares, por ejemplo, en Aragón, se llama picarazas a las urracas…) 

Hoy día por aquí no se ven más grullas que las que van de paso buscando las zonas de invernada. Aunque quién sabe si la vega en otro tiempo fue un hábitat propicio para esas zancudas.



Más sonoro aún y con aires de cuento es el nombre de Villa de las Flores, denominación de Las Cuevas en un pasado remoto, según la leyenda… Sobre este nombre no existe ni la menor pista. Es descriptivo, desde luego, pero ¿a qué flores puede referirse? ¿Ababoles? ¿Flores de macetas? ¿Jardines? Ninguna de estas ideas parece verosímil. Por otro lado estas tierras son muy frías. Las flores son efímeras. Sin embargo sí existe una flor, al menos una, que por su abundancia y su uso comercial, con alto valor, pudo haber dado nombre a este pueblo temporalmente. Se trata de la flor del azafrán. Los documentos antiguos hablan siempre de la importancia del cultivo del azafrán en este pueblo. Vaya usted a saber.



¿Imaginan el aspecto de la vega cuajada de flores de azafrán? Por supuesto que habría motivo para llamarle La Villa de las Flores.

Cuevas del Rey fue un nombre que ostentó el pueblo durante poco tiempo. Dejamos la leyenda y pasamos a la historia. Muchos pueblos retuvieron el apellido real, como Valdelmoro, Villalba, Torrejoncillo, Quintanar, Alcázar, etc. Pero nuestro pueblo perdió definitivamente esa designación en beneficio del nombre actual, Cuevas de Velasco. 

Hay quien se atreve a insistir en lo ornitológico pues, al parecer, VELASCO en euskera significa “cuervo pequeño”. Pero dejemos ya las aves y centrémonos en el origen castellano del apellido Velasco. 

No existe otro linaje de más abolengo y ranciedad, pueden estar seguros. Los Velasco combatieron ya en Covadonga con don Pelayo. Estaban emparentados con el conde Fernán González y también con los míticos jueces de Castilla, Laín Calvo y Nuño Rasura, con los Haro y con otras casas nobiliarias. Participaron activamente en la política y en la guerra. Ocuparon cargos y dignidades notabilísimos: condestables, virreyes, gobernadores, etc. El historiador don Hernando del Pulgar, recoge un dicho que deja bien patente la antigüedad y el abolengo del apellido Velasco:

Antes que Dios fuera Dios

y los peñascos, peñascos,

los Quirós eran Quirós

y los Velasco, Velasco.

Y, sin embargo, a nuestro pueblo le endosaron este nombre no por premiar un valeroso hecho de armas o por galardonar a quien hubiera descubierto nuevas tierras o por rendir honores a un pacificador de la Alpujarra o de Flandes, no. La verdad es que se cree que la donación de la villa de Las Cuevas de Cañatazor al marqués de Velasco fue una concesión real para pagar cierto oscuro favor que el Rey se vio obligado a solicitar. Por otra parte, sabemos que la última persona que ostentó el título del marquesado de Velasco se vio asediada por las deudas y fue expropiada de todo su patrimonio.

Claro, que aún pueden empeorar las cosas, y así ha sucedido con el último nombre, Villar y Velasco, porque con esta mixtura nominal arbitraria nos arrebatan el único elemento del nombre del pueblo que había permanecido desde sus orígenes, el más perdurable y el más genuino, CUEVAS.








domingo, 8 de mayo de 2016





                                           LAS COLLEJAS 





Las collejas son uno de los recursos naturales usados desde tiempo inmemorial en la alimentación para completar la dieta cuando no se disponía de otras verduras, aunque esta humilde planta silvestre ha logrado cierta relevancia culinaria, pues hoy puede encontrarse ya en muchos mercados, perfectamente envasada. 



Junto a las setas, los hongos, las piñuelas, las orejetas, los espárragos..., las collejas forman la despensa natural de nuestra tierra. 

En Huete y en otros sitios de La Alcarria se canta la copla: 

Se creían los señoritos 

que nos íbamos a morir; 

han llegado las collejas; 

ya podemos resistir. 

La colleja, silene vulgaris, brota en primavera, después de las lluvias. Se cogen desde marzo hasta mayo, aunque ya avisa un refrán: “las collejas de mayo, para mi caballo”, refiriéndose a que en este mes suelen espigarse y ya no son aptas para el consumo humano. 

La recogida de la colleja es algo laboriosa, aunque si uno da con un buen rodal, se llena pronto la cesta o el cubo. Se recomienda evitar los sembrados, pues están rociados con herbicidas. Hay que coger las más tiernas cortando a ras de tierra y dejando la raíz, ya que al tratarse de una planta perenne brota de nuevo al año siguiente. 



Una vez en la cocina, hay que limpiar bien las collejas, desechar plantas que pueden confundirse con ellas y seleccionar las hojitas y los tallos. Es necesario lavarlas muy bien e incluso dejarlas en agua un buen rato. Luego se escurren y se dejan secar y ya están listas para ser consumidas en ensalada o para ser cocinadas. 

En el pueblo los guisos más populares con collejas son: la tortilla, el revuelto y la garbanzá, en la cual sustituyen muy dignamente a las espinacas. Algunas personas sugieren otros usos, como servir de complemento en un guisado de lentejas...

En esta ocasión hemos recogido las collejas por las eras, el camino de Valdemoralejo y El Terrero.




                   REVUELTO DE COLLEJAS CON JAMÓN 









Ingredientes: collejas, ajos secos o tiernos, jamón cortado en finas tiras, aceite, sal. 

Modo de preparación: Una vez limpias y secas se ponen en una olla con agua hirviendo con poca sal y se retiran en solo cinco minutos, incluso menos si son muy tiernas. Se escurren bien y se llevan a una sartén con un poco de aceite. Se incorporan a la sartén junto con unos ajos cortados en láminas y se rehogan. Si se trata de ajos tiernos pueden picarse. Finalmente se añade el jamón cortado en finas tiras. Se da unas vueltas en la sartén y el plato está ya listo para servir.

                       


El sabor de este plato tiene una personalidad especial que le proporcionan, sin duda, las collejas con su gusto a verdura montaraz natural.



miércoles, 4 de mayo de 2016








                        AMANECER EN CUEVAS DE VELASCO




Además del llamado Mirador de Cuevas de Velasco, el pueblo cuenta con numerosos balcones desde los que pueden descubrirse panoramas espectaculares. Y si no, miren.

Tras la noche de lluvia, al amanecer la hierba adopta un tono más esmeralda, casi artificial.



El espectáculo de las nieblas bajas que discurren por la vega como hilachas de algodón es otro de los fenómenos que embellecen el paisaje desde los paseos de ronda de Las Cuevas de Velasco.



El débil sol matutino en el intento de desleír las tinieblas crea unas escenas propias de un teatro de dioses o de personajes mitológicos.

















martes, 3 de mayo de 2016





              LA DANZA DE CUEVAS EN LA PESQUERA




El domingo, primero de mayo, salimos desde Cuevas de Velasco y de Cuenca, a modo de misión cultural, unas ochenta personas, entre danzantes, dulzaineros, familiares y acompañantes, camino de La Pesquera. También estuvo presente el señor Alcalde.

Las gestiones para la actuación en dicha villa las había realizado Pablo Gascueña, quien había inscrito a la Danza de Cuevas en la Diputación para actuar en eventos de este tipo.


La llegada al pueblo natal del “Manco de La Pesquera” fue todo un acontecimiento. Encabezaba la expedición Francisco Cañas con la pancarta, seguido de una nutrida representación de vecinos de Cuevas. Había mucha ilusión y un sentimiento de unión y familiaridad que suele acentuarse entre los paisanos cuando uno se halla fuera de su pueblo.




Se vistieron los danzantes en unos locales que nos facilitó el Ayuntamiento de La Pesquera y nos dirigimos todos al lugar de la romería de la Virgen de la Cueva Santa, al borde mismo del embalse de Entrepeñas, sitio paradisíaco con densos pinares y unos espacios habilitados para pasar un día de campo. Cerca de mil personas pululaban por aquel paraje, unos preparando sus guisos, otros entregados a la ceremonia religiosa.



Acabada la ceremonia de la Santa Misa, en una explanada, ante un templete donde se hallaba la imagen de la patrona de La Pesquera, tuvo lugar la actuación de nuestra danza, tantas veces laureada y reconocida como una excelente manifestación artística de primer orden.

Se realizó una breve presentación de la danza, con el guión que ya hemos reseñado en este blog, y se fueron presentando los diferentes paloteos.



El público siguió la actuación con gran expectación. Se aplaudieron los paloteos largamente. En el lazo que nosotros llamamos “La Cruz” se produjo una impresionante ovación por parte de todos los asistentes.

Fuimos agasajados con chocolate, magdalenas y bollos a la llegada y con zurra al despedirnos.



Una comida de hermandad en un restaurante de Minglanilla dio fin a esta excepcional jornada de actuación de la danza y de convivencia de la gente del pueblo.











lunes, 2 de mayo de 2016





                                                MAYOS 2016






El día 30 de abril, sábado, nos reunimos alrededor de veinte personas en la iglesia, a eso de las diez y media de la noche para cantar los mayos.

Se hicieron sonar las campanas, que, a pesar de lo intempestivo de la hora, en esta ocasión tocaban por motivo de gozo, y, ante la virgencilla, aún en andas desde Semana Santa, echamos los mayos, como se dice en el pueblo.

Alguien comentó que la Virgen nos sonrió. Bueno, eso son imaginaciones, claro, pero no deja de ser una idea romántica. ¡Cuántos años habrán oído los viejos muros de la iglesia el cántico de los mayos a la Virgen! ¡Cuánta ilusión habrán concitado esos versos!



Después fuimos a la calle del Clavel, ante la casa de Paquito, asiduo participante en los mayos desde hace muchísimos años y que se encuentra convaleciente de una operación. Allí cantamos los llamados mayos de las mozas, acompañados de guitarra y acordeón diatónico.

Y para finalizar y alegrar un poco la noche dimos una vuelta por las calles haciendo sonar el “Estamos a treinta del abril cumplido...” 



No quedan en nuestro pueblo galanes que canten los mayos a sus damas ni damas inquietas tras las rejas esperando el paso de sus rondadores. Eran otros tiempos. Pero conservamos aquel espíritu y recordamos que ha llegado el buen tiempo y que el aire está lleno de presagios de vida.

Los Mayos de Cuevas de Velasco, pieza importante de nuestra tradición, es una composición interesante que conserva un texto coherente, bien rimado y de cierta calidad literaria y una música si bien parecida a otras muchas, con sus peculiaridades. Desde hace unos años intentamos recuperar el interludio musical que había cada dos estrofas.





jueves, 28 de abril de 2016




             ACTUACIÓN DE LA DANZA EN LA PESQUERA




La danza de Cuevas de Velasco tiene prevista una actuación el próximo domingo, uno de mayo, en el pueblo conquense de La Pesquera, cerca de Minglanilla.

Dicha actuación se ha concertado con el fin de realzar las fiestas y romería dedicadas a la Virgen de la Cueva Santa, que se celebra en dicha localidad.

Con motivo de tal actuación hemos preparado un texto para presentar la danza, con una brevísima aproximación a la manifestación más importante de nuestro folclore, pensada para el público que pueda presenciar los paloteos.




     LA DANZA DE CUEVAS DE VELASCO (CUENCA)

Las danzas que os vamos a mostrar pertenecen al pueblo de Cuevas de Velasco donde tenemos noticias de que al menos hace cuatrocientos años que se realizan.

Se trata de danzas de palos, o paloteos, extendidos por varios lugares, especialmente por Castilla León y por el País Vasco, aunque en cada tierra tienen unos movimientos, una música y una coreografía muy distintos.

El origen remoto de estos paloteos no está muy claro, pues se pensaba que podían proceder de danzas ceremoniales guerreras, por aquello de entrechocar los palos como si fueran armas; pero hoy se cree que están más próximos a las ceremonias de la fertilidad de la tierra. En este sentido hay que recordar que la primera herramienta agrícola fue seguramente un palo con el que se hacían agujeros en la tierra fértil para poner las semillas. Fijaos cómo este gesto se conserva en algún paloteo.



La danza de Cuevas de Velasco es una danza procesional. Se trata de piezas cortas que se ejecutan durante la procesión de nuestro patrono, el Santísimo Cristo de la Misericordia y de la Salud. 

Hay dos tipos de paloteos: los de rueda y los de pilares. Los primeros se ejecutan formando dos círculos concéntricos que giran en sentido contrario; los segundos, formando pilares, o filas que van cambiando de orientación.

La letra es posterior a la música e incluso al baile, pero ha permitido recordar y memorizar las melodías.

Hay ocho danzantes, el alcalde, que es quien dirige la danza, y los músicos. Los danzantes van ataviados, como ven, con un pañuelo atado a la cabeza al modo alcarreño, camisa blanca con dos escarapelas adornadas con cintas de colores a la espalda y varios lazos en las mangas. Lucen una banda, una faja, calzón corto de color negro y un pañuelo de flecos atado a la cintura. Calzan alpargatas blancas con cintas rojas y medias. Llevan dos palos de unos 55 cm y dos castañuelas.



Al presentar cada paloteo haremos una brevísima introducción para que podáis apreciar y disfrutar mejor algunos detalles.




1. LA MARCHA REAL.

La Marcha Real es el primer paloteo. Se danza a la puerta de la iglesia en el momento de salir el Cristo en procesión. La Marcha Real es la música de la cual procede el himno nacional español. Algunas personas dicen cuando lo oyen: Mira, el himno, pero es muy probable que esta marcha se tocase ya en nuestro pueblo cuando aún no era himno de España. Es un paloteo de los llamados “de rueda”. La letra dice:



¿Guerra, guerra 

contra Lucifer!

La virgen María 

es nuestra defensora

con tal protectora

a nada hay que temer.

Vence al mundo,

demonio y carne.

¿Guerra, guerra 

contra Lucifer!

2. LA VIRGEN.

La Virgen es un paloteo “de rueda”. Lo más característico es que durante las evoluciones, los danzantes dejan los palos en el suelo en varias ocasiones. Eso hace más complicado el seguir el ritmo. Dice así:

Tender, tender

lavar, lavar,

tender la ropa

en el retamar. (bis)

La Virgen se está peinando

a la sombra de un rosal,

los cabellos eran de oro

y el peine era de cristal.

Tender, tender

lavar, lavar,

tender la ropa 

en el retamar. (bis)

3. EL CISNE.

También “de rueda”, en El Cisne se aprecia bien el ritmo de esta danza. En cuanto al ave, una rareza, sin duda, por nuestras tierras alcarreñas, circunstancia que queda recogida en la letra:

Con las alas tendidas 

y aleteando.

Nadaba el cisne, madre,

que en mi vida nadar le vi,

con las alas batiendo las aguas

iba nadando de aquí para allí

de aquí para allí iba nadando

con las alas tendidas

y aleteando.



4. EL GALLO.

Es probablemente una de las letras más antiguas. Posiblemente también la música lo es. Es de destacar la complejidad de algunos movimientos cuando los danzantes se arrodillan para ofrecer el palo. La letra es así:

Si picó, no picó,

si picó que lo vide yo.

Canta el gallo en el bardal,

sí picó en el pimental.

Sí picó, no picó,

sí picó que lo vide yo.

5. EL SOLDADO.

La letra recoge el tema de la partida del joven soldado de leva, enamorado, a la guerra, despedido por su amada. En un momento de este paloteo se cruzan las dos líneas de danzantes produciendo un efecto visual llamativo. La letra dice así:

A la guerra voy

para un año.

¡Adiós, que me voy!

Soldado soy sin soldá,

no tengo pena,

porque tengo de parte

la Coronela.

Adiós, niña, adiós

¿Mandáis algo?

Soldadito soy

de a caballo.

A la guerra voy

para un año.

¡Adiós, que me voy!

6. LOS CAÑOS.

Se trata posiblemente del paloteo más complicado de ejecutar, pues los danzantes que forman los dos círculos concéntricos van alternando sus posiciones en el círculo interior y en el círculo exterior. La letra es así:

Y se riegan limones y cidras,

naranjillas de tu naranjal.

De los caños que salen de Murcia

se mantiene toda la ciudad

y se riegan limones y cidras,

naranjillas de tu naranjal.


7. EL REY FERNANDO DE ESPAÑA.

Se trata de un paloteo cuya letra tiene tema histórico: concretamente se refiere a la pérdida de Gibraltar hace más de 200 años. La música puede ser más antigua. Fijaos en una especie de reverencia que realizan los danzantes.

La letra es esta:

Ha jurado que a sangre y fuego

lo ha de volver a ganar.

El rey Fernando de España,

el rey Fernando de España

triste y afligido está,

pues por causa de traidores

ha perdido Gibraltar.

Pero la escuadra española

pero la escuadra española,

que entre los mares está,

ha jurado que a sangre y fuego

lo ha de volver a ganar.

8. EL MOLINERITO.

Lo curioso de este paloteo es que se baila a la pata coja. La letra no deja de tener su gracia. Dice así:

Con el tris tris tris

con el tras tras tras.

- Molinerito, ¿cómo no mueles?

- Porque se beben el agua los bueyes.

- Molinerito, ¿con qué molerás?

- Con el tris tris tris

con el tras tras tras.

9. LA PORTUGUESILLA.

La Portuguesilla es una de las canciones más hermosas, populares y emblemáticas de la tradición lírica española de los siglos XVI y XVII. La intención de lanzar algún objeto, como las naranjas, a alguien era la de llamar su atención, con fines amorosos… La letra reza así:

Arrojádmelas, arrojádmelas

y volvédmelas a arrojar.

Arrojádmelas, portuguesilla,

naranjillas de tu naranjal.

Arrojádmelas, arrojádmelas

y volvédmelas a arrojar. 

10. EL VERDE.

Se trata de un paloteo de pilares con una letra que proviene también de la lírica popular y que dice así:

Chulita, andar,

al verde, al verde.

Al verde retamar,

chulita, andar,

al verde, al verde.

A la sombra, a la sombra

a la sombra de aquel olivar,

chulita, andar,

al verde al verde.

11. EL PAJARITO.

Un paloteo o lazo, como llaman los musicólogos a cada pieza, de pilares, con una letra enigmática.

¿Que en qué molino has entrado 

que tan blanco se puso el sol?

Pajarito que vas al extremo

y dice el amor: ¿que en qué,

que en qué molino has entrado

que tan blanco se puso el sol?

12. LOS PELUDILLOS.

Los movimientos de este paloteo son distintos a los demás: bailan cuatro danzantes mientras los otros hacen sonar las castañuelas y luego van alternando. La letra dice:

Y van por el aire.

Peludillos son

peludillos, madre,

peludillos son

y van por el aire.

Tirairá, tirairá

tirairá, tirarirairá.




domingo, 24 de abril de 2016





                       SEMBLANZA DEL TÍO MARCOS


Pastor alcarreño con sus ovejas.



En los pueblos cada generación suele dar unos pocos personajes que son individuos de prodigiosa memoria y que sienten verdadera pasión por las tradiciones, los dichos, las canciones populares, las retahílas y, en general, los hechos dignos de memoria. Estas personas son la correa de transmisión que entrega el testigo del saber local a la siguiente generación y de este modo se perpetúa “lo que el pueblo sabe”, significado literal del término folklore. Así se ha preservado el tesoro de la cultura local también en nuestro pueblo.

El tío Marcos fue una de estas personas. Era un tipo bueno, trabajador y con una sensibilidad especial para la cultura local. Tuve la suerte de conocerlo. Recuerdo cuando regresaba al atardecer por la cuesta hasta el pueblo a lomos de su burra, cantando. Estuve también presente el día de su extremaunción, a pocos días de su fallecimiento.

Pero cedo la palabra a Antonio Ballesteros, quien realizó una breve semblanza del tío Marcos en el número 3 de la revista El Otero, allá por el año 1983.

Marcos Tomico Culebras, hijo de Eustasio y de María. Nació en Cuevas de Velasco el día 16 de noviembre de 1891. Viene de familia de tejedores. 

Recuerdo que cuando era chico había en el portal de la casa de sus padres unas grandes devanaderas que ocupaban toda la habitación. Era uno de los doce rústicos telares que existieron en este pueblo.

Cuando era yo muy pequeño, el tío Marcos estaba de pastor con el ganado de mi casa y me contaba muchísimas historias. Me cantaba villancicos, En la noche oscura, El niño, Las doce palabritas, Madre a la puerta hay un niño, El arado, La barajita de naipes, Ya no va el cura a maitines…

Cada vez que llega la Nochebuena ¿cómo no recordar al tío Marcos? Él ponía alma, vida y corazón al cantar los villancicos al son de la zambomba, que tocaba magistralmente.

Nos causaba una gran admiración la prodigiosa memoria que tenía este hombre. Para no saber ni leer ni escribir hay que ver la cantidad de cosas que almacenaba en su cabeza, más bien pequeña. Si hubiese cursado estudios habría llegado muy lejos.

Nunca lo vi enfadado; siempre alegre montaba en su borrica para ir a traer leña y no cesaba de cantar en el camino.

Tuve la gran suerte de grabar sus villancicos en una cinta de cassette para luego publicarlos en un libro juntamente con el folklore del pueblo, pues de lo contrario se hubiesen perdido con su muerte. Al poco tiempo de efectuar esta grabación cayó enfermo, perdiendo con esta enfermedad totalmente la memoria.

Murió el día 26 de abril de mil novecientos setenta y tres, precisamente un día después del de su santo.

¡Tío Marcos, no lo olvidaremos!