miércoles, 7 de marzo de 2018


                               PALABRAS CON SOLERA 


Las palabras antiguas que usaban nuestros antepasados se consideran con frecuencia términos incorrectos, mal dichos o, en el mejor de los casos, propios del habla vulgar de los campesinos. La persona que utiliza aún estas palabras y expresiones es mirada con frecuencia como un pueblerino, cuando no como un ignorante. 

Por el contrario, desde el punto de vista del lingüista, el vocabulario específico de los pueblos, comarcas y regiones es, sin lugar a dudas, un enorme tesoro cultural que nos proporciona un caudal interesantísimo de informaciones. 


Aceitero/a

1. m. Milpiés. Gusano de tonos grises que suele encontrarse bajo las piedras enroscado en espiral, en lugares húmedos. Al ponerlo en la mano deja un unto aceitoso, del cual le viene el nombre. 




Águila pollera 

1. f. Especie de ave que no existe con tal nombre. El imaginario popular creó el término para esta rapaz que puede coincidir con el águila perdiguera o el águila culebrera, aunque había en el pueblo quien la tenía por un cuervo de gran tamaño. Cuando se dibujaba en el cielo la silueta del águila, los gallos daban la voz de alarma y las gallinas corrían a refugiarse. Las preocupaciones mayores llegaban cuando había una gallina con sus pollos por las inmediaciones, pues aunque estas aves domésticas defienden bravamente a sus pollos, con frecuencia el ataque del águila obtenía algún botín. 

Águila pollera, 

que se come los pollos 

y deja la llueca. 


Cor. Del lat. AQUĬLA 


Ahorcar 

1. tr. En el juego de la brisca y en otros juegos de cartas, matar el tres de la guía con el as. 
Según se había puesto la partida, al robar el tres de últimas ya sabía que me lo iban a ahorcar. 

Cor. Del lat. FŬRCA, ‘horca de labrador’. El armatoste para ejecutar a los reos cambió de forma, pero originariamente se trataba de una horca en su sentido antiguo, es decir, de un palo clavado en el suelo en cuyo extremo había dos dientes y ahí se colocaba al condenado sujetándole el cuello con un travesaño. 


Altiruto 

1. adj. Muy alto. 

Ha llegado un tío seco y altiruto. Dice que viene a cobrar los arbitrios. 

Del lat. ALTUS. 




Arrechuz 

1. m. Dolor o indisposición repentina, por lo general no muy duradera y con frecuencia relacionada con achaques de la edad. 

Esta noche le ha dado un arrechuz a la abuela y hemos tenido que llamar al médico. 

Cor. No cita arrechuz, pero sí arrechucho con el mismo significado. Es de origen incierto, quizá de arrecho, ‘tieso’. 


Biciclista 

1. m. Ciclista. Persona que maneja una bicicleta. 

Cor. Bicicleta procede del fr. byciclette, diminutivo del término ingl. bicycle. 

Es evidente que ante este neologismo se aplicó el mismo procedimiento que en taxista o tractorista. También se ha usado beciclista. 




Chota 

1. f. Llantina, llanto, congoja con abundantes lágrimas y el consiguiente berreo. 

¿Qué le habéis hecho a la criatura, que tiene una chota tremenda? 

No aparece nada en Cor. Viene chota, pero relacionado con choto, cabra, y con otros significados, como ‘soplón’. 

En La Rioja recogemos choto y chotada con el significado de ‘enojo’. 


Cuca 

1. f. Golosina. Caramelo, dulce. 

Hacia finales del siglo XIX debuta este término en el diccionario de la Academia con el significado de golosina. 

Hale, bonico, ven aquí que la abuela te va a dar una cuca que tiene en la faldiquera. 




Guesón 

1. m. Terrón de tierra. Tierra compacta en forma de bloque que se forma cuando se ara con la vertedera y la tierra está muy húmeda. 

Esto está lleno de guesones; no hay más remedio que pasar las gradas. 

Cor. Existe el término yesón, ‘cascote de yeso usado en construcción de tabicones’, y también el término gasón, ‘trozo de tierra apelmazado’. Para este autor el término procede del fr. Gazon, ‘césped, terrón de césped’, y este del céltico *WASO, -UNS, ‘césped, suelo húmedo’ 

En Cuevas se ha producido el cierre del sonido vocálico. 




Ir de boda 

1. Expresión que se usaba para referirse a entrar la paja al pajar. Almacenar la paja en el pajar. Acarrear la paja desde la era al pajar. 

Esta expresión está cargada de ironía, ya que si hay un trabajo penoso entre todas las tareas del campesino este es el meter la paja en el pajar. Aparejar a una mula o a un burro con las hangarillas era ya una misión nada sencilla. Luego había que cargar la paja. Si soplaba el viento la labor se complicaba sobremanera. Después se descargaba la paja ante la piquera del pajar y había que meterla con el horquillo. En el interior del pajar, como un diablo en medio del polvo, se movía un operario arredrando la paja. Penosos trabajos justo en las antípodas de ir de boda, que era algo muy agradable, mucho más que hoy. 

Laureano, mañana vamos de boda. Así que si quieres arredrar, estás invitado, ja ja. 




Lorenzo 

1. m. El sol, el astro rey. Este nombre para el astro que domina nuestro sistema planetario parece que se debe a la creencia de que el día de San Lorenzo, 10 de agosto, es el día más caluroso del año. 

Hoy calienta Lorenzo de lo lindo. 

Fragmento de un conocido romance:. 

“El sol se llama Lorenzo 

Y la luna Catalina. 

Catalina anda de noche 

Y Lorenzo anda de día. 

Cuando Lorenzo se acuesta 

Se levanta Catalina…” 


Melencha 

1. f. Melena, flequillo. Guedeja que pende sobre la frente. 

A Emilio le han cortado el pelo al cero, pero le han dejado la melencha. 

Cor. El término melena es de origen dudoso, probablemente prerromano. 

Hemos encontrado poquísimas menciones a esta palabra por otros lugares. 


Potra 

1. m. Persona cargante, molesta, puñetera y liante. Individuo pesado, que porfía incordiando e irritando a otros. En este sentido, está claro que tiene una relación de significado con potrear. 

No me hables de ese tío. Es un potra, pijo. Menudos quebraderos de cabeza me ha dado a mí. 


Relantija 


1. f. Lagartija. 

Han cazado una relantija, le han cortado el rabo y están viendo cómo se mueve. 

Lagartija es probablemente una de las voces que ofrece más variantes. En el ámbito del español hemos encontrado regartena, recaterna, sarbadija, sarabandija… Este relantija es una producción que usaban algunas personas en Cuevas. 




Vantar(se) 

1. tr. Levantarse de la banca, de una silla, de la cama o del suelo. 

To el mundo a la cama, que mañana hay que vantarse temprano, que vamos a vendimiar. 

Cor. Del lat. LĔVARE, ‘levantar’. 

En esta palabra se produce una aféresis con la supresión de la sílaba inicial. 

jueves, 1 de marzo de 2018



                     “CANSECO”, EL RELOJ DE LA TORRE 


Ruedas dentadas del viejo reloj de la torre.

Cilindros alrededor de los cuales se enrollaba la cuerda.


A lo largo del siglo XIX muchos pueblos instalaron un reloj público, generalmente en los campanarios o en las casas consistoriales. 

Hay que recordar que en aquel tiempo la mayoría de gente de las zonas rurales calculaba las horas observando la altura y la posición del sol o cómo se proyectaban las sombras. Muy pocos podían disfrutar de un reloj de bolsillo, pues estas máquinas de medir el tiempo tenían precios prohibitivos y se consideraban objetos de gran lujo. 

En Cuevas de Velasco, debido a la iniciativa y al empeño filantrópico de una persona, el ocho de agosto de 1887 se instaló en el campanario de la iglesia de la Asunción un reloj que anunciaba las horas a los cuatro vientos mediante una campana que formaba parte del aparato. 

Esfera del reloj.


Fue, sin duda, una gran novedad y un avance considerable. De alguna manera el reloj de la torre cambió las costumbres y pasó a gobernar todos los momentos del día. 

Debido a la situación del pueblo y a la notable altura del campanario, las campanadas de la máquina se oían hasta en los rincones más recónditos del término. Así, allá donde tuvieran el tajo los labradores, los ecos de los martillazos del reloj les avisaban de la hora que era. 

El artefacto fue adquirido a la casa “Canseco”, de Madrid, de ahí que mucha gente en el pueblo se dirigiera al reloj como “Canseco”. Y así se decía: “Canseco acaba de dar las diez” o “Muévete que Canseco está a punto de dar las tres” o “¿Ha dado Canseco ya la hora?”. 

La campana del reloj puede verse en el ventano de la derecha, mirando al este.


La firma Canseco, regentada por D. Antonio Canseco, natural de Rabanal del Camino, León, y asentado en Madrid, en realidad no fabricaba las piezas de los relojes y hay quien dice que tampoco fundía las campanas. Pero lo cierto es que este tipo debió ser un lince para los negocios a juzgar por la cantidad de relojes que vendió en sus tiendas de Madrid y que instaló por toda la geografía española. 

Uno de aquellos hermosos relojes vino a parar a Cuevas de Velasco. Un auténtico privilegio, costeado por una señora benefactora de la villa, Doña Dionisia Ballesteros García, por el precio de 1300 pta. El modelo de esta máquina montada en la torre de la iglesia de Cuevas era de pesas. Era necesario darle cuerda manualmente mediante una manivela que recogía la cuerda de las pesas. Una persona estaba encargada siempre de este servicio.

Marca y modelo del reloj.

Canseco marcó el tiempo de los afanes de los habitantes de Cuevas durante un siglo. Sus notas horarias enviaban a los cuatro puntos cardinales las señales de trabajo y descanso, la del rezo del ángelus y la de finalización de las tareas…, la hora de poner la comida, la de partir para la estación del tren o la de poner a hervir la comida. 

El sonido del reloj de la torre es uno de esos recuerdos que se enredan en la memoria y permanecen siempre. Se diría que amueblan la memoria y afloran cuando la nostalgia nos invade. 

Panel explicativo de las tareas de limpieza y colocación del antiguo reloj.


Durante el verano de 2017, como queda perfectamente explicado en el texto que se ha colocado, el reloj de la torre, ya en desuso y averiado varias décadas, fue bajado y limpiado debidamente por dos colaboradores habituales en las cosas del pueblo, Angel Mari y Alberto, con la ayuda de otras personas. Está en la nave de la iglesia, al lado del altar del Corazón de Jesús. 

Casi al mismo tiempo, su sustituto, un moderno aparato digital que está conectado a las campanas ha comenzado a funcionar. 

lunes, 12 de febrero de 2018

                             CARNAVAL 2018 EN CUEVAS


El fin de semana del 10 y 11 de febrero se ha celebrado El Carnaval en Cuevas de Velasco, como viene haciéndose desde tiempo inmemorial. La nevada de los días previos a la celebración enfrió el ambiente y espantó un poco a los visitantes, pero el frío no ha podido al final con esta gente animosa y decidida a disfrutar de esta fiesta que tiene en nuestro pueblo un carácter peculiar y vistoso.
















(Fotos tomadas del grupo de Chat de cuevas y de particulares)


lunes, 5 de febrero de 2018



                     NOS VISITA LA NIEVE UN INVIERNO MÁS

Durante los días 3, 4 y 5 de febrero ha nevado en Cuevas de Velasco. La cantidad caída hasta el momento no es grande, pero se esperan más precipitaciones para los próximos días. 

La sequía se ha instalado en estas tierras desde hace ya tiempo, así que un poco de nieve abre una puerta a la esperanza. Esperemos que se cumpla el refrán Año de nieves...

Añadimos también algunas fotos espectaculares de distintos rincones de la capital y la provincia.

Las imágenes que les ofrecemos están tomadas del chat del pueblo, así como de otras fuentes. Esperamos que las disfruten.