jueves, 9 de julio de 2020

                 EL TESORO DE LAS CUEVAS DE VELASCO 

Carroza en la que se representaban los autos sacramentales.


En esta santa tierra nuestra no hay pueblo que se precie que no tenga su leyenda de un tesoro escondido. Si lo escondieron cartagineses, romanos, moros o judíos es lo de menos, pero lo cierto es que muchos pueblos sitúan en profundas cuevas, en montañas enigmáticas, en criptas de iglesias, en apartados parajes estos tesoros. Y el imaginario popular agranda los relatos, los magnifica, los recarga y a veces tira tan de largo que casi no caben las joyas, brillantes, ollas repletas de monedas... en donde se dice que están ocultos. 

¿En Cuevas de Velasco hay un tesoro escondido? Pues claro que sí, pueden estar seguros. 

Don Pedro Calderón de la Barca, como saben, fue uno de los grandes escritores del Siglo de Oro. Destacó de un modo especial por sus obras de teatro y por sus autos sacramentales. 

Don Pedro Calderón de la Barca.


Uno de sus últimos autos, representado en Madrid, ante el Rey y lo más florido de la Corte, en el año 1679, tiene por título El tesoro escondido. Pues bien, ¿adivinan ustedes dónde estaba ese “tesoro escondido”? En efecto, en nuestro pueblo, en Las Cuevas de Velasco. 

Sobre cómo y por qué al dramaturgo quizás más grande de todos los tiempos, con el permiso de Lope, se le ocurrió situar un tesoro en Las Cuevas de Velasco es un enigma. Después trataré de desentrañarlo, pero antes vamos a ver cómo aparecen las referencias al tesoro en la obra de Calderón. 

Los nombres de los personajes de un auto sacramental solían ser simbólicos. El auto de El tesoro escondido está inspirado en la parábola del Nuevo Testamento, cuando Jesucristo dice a sus discípulos: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta y, lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo” (Mat. 13:44) 

Los personajes hablan sobre el tesoro: 


GENTILISMO 

¿Qué misterio escondido 

es el que anda en tus sombras? 


MÚSICA 

Un tesoro más rico 

que tu mirra, incienso y oro. 


INSPIRACIÓN 

Pues por más que tu genio 

astrólogo discurra, 

no has de lograr más de esa 

misteriosa lectura 

que el literal sentido 

que en sus campos te anuncia 

el precioso tesoro 

que virgen tierra oculta, 

sin que arado ni azada 

su hierro en ella esculpan, 

ni al golpe que la hiere, 

ni al diente que la surca.….. 

SINAGOGA 

Y así, en que Dios sea tesoro, 

¿qué hay que arguyamos los dos? 

¿Qué más tesoro que Dios? 

Dibujo alegórico de un tesoro.
                                     


Pero es en las acotaciones y en las diversas anotaciones que el propio autor escribió para dar instrucciones de cómo decorar el escenario de los carros (las obras se representaban en carros), donde aparecen menciones a Las Cuevas de Velasco. 

El año en que se representó el auto El tesoro escondido, 1679, coincide justamente con el año en que Cuevas de Cañatazor comenzó a llamarse Cuevas de Velasco. El Rey acababa de otorgar el título de Marqués de Las Cuevas de Velasco a don Diego de Velasco, primer marqués. 

No es de extrañar que ese nuevo y pomposo nombramiento estuviese en boca de todos en los círculos de la corte, y tampoco sería extraño que el propio autor de La vida es sueño oyera del propio Marqués alguna leyenda o chascarrillo de la villa de su marquesado. 

Por otro lado, tradiciones antiguas y otras más recientes aseguran que en Cuevas de Velasco hay tesoros escondidos. 

“A la parte del norte del término y confines del de La Ventosa hay una cueva cortada a pico en la roca viva que se la cree sin fin. Hay una especie de ágatas.” Noticias conquenses. José Torres Mena. 

Otro paraje susceptible de esconder tesoros es el Cerrillo de la Horca. En este lugar se han encontrado varios enterramientos: a mitad del siglo XX se halló alguna sepultura con ajuares de poca relevancia, y cuando tuvo lugar la repoblación forestal se sacó a la luz un enterramiento múltiple de al menos seis o siete individuos, con ajuar funerario fundamentalmente de cerámica. 

También se dijo siempre que en La Sierra había un tesoro escondido. 

Igualmente se dijo que alguien había encontrado monedas de oro en el Huerto el Pozo, paraje próximo a Los Villares, detrás de la estación. 

Una de las leyendas más antiguas de Cuevas de Velasco habla de una virgen enterrada en el cerro Ribagorda. (Ya hablamos sobre esto en este blog) 
Cerro Ribagorda, donde se dice que hay una virgen escondida.

                   


Cueva de La Mora, donde se dice que hay gemas.

                   

Evidentemente no tratamos aquí de sentar cátedra sobre la existencia de tesoros en Cuevas de Velasco. Tampoco damos por probada la relación de las cuevas de Velasco (sic), de la obra de Calderón, con la villa de Las Cuevas de Velasco, pero, a poco que se estudien con atención estas pruebas que presentamos, uno no puede menos que mostrar cierta perplejidad y cierta extrañeza. 

Pero volvamos al Tesoro de Las Cuevas de Velasco. En una de las instrucciones que dejó el propio Calderón de la Barca para decorar las carrozas sobre las cuales se representaría su auto sacramental, El tesoro escondido, puede leerse lo siguiente: 


“En la parte ínfima de todo el frontis se pintan las cuevas de Velasco donde está el tesoro escondido que ocultamente se ha destilado de las tres tramoyas de arriba; arriba esta letra: 




Oro 

para mi compañía 

lo quiero todo.” 

                         
Acotación literal en el auto El tesoro escondido.



                           


Finalmente, el tesoro de la obra de Calderón no era otro que el Señor, nada más valioso para un cristiano.

miércoles, 1 de abril de 2020

                            LAS PIÑAS DE CARNAVAL 


De entre la repostería típica de Cuevas de Velasco las piñas de Carnaval ocupan un puesto muy destacado. 

Se elaboran con cuatro ingredientes naturales y sencillos de la tierra: el aceite, el huevo, la harina y la miel. 

Su origen se pierde en la noche de los tiempos. Se dice que pueden ser una elaboración de origen musulmán o judío, pero yo tampoco descartaría que este magnífico placer para los paladares procediera de tiempos aún más remotos. 


INGREDIENTES 

Para elaborar las piñas tomaremos un huevo por cada dos piñas que deseemos hacer, harina la que admitan los huevos, y miel aproximadamente ¼ de kilo por huevo. El aceite debe ser de primera calidad. 

PRIMER PASO 

Cascamos los huevos en un bol, los batimos un poco y comenzamos a añadir la harina mezclando bien con unas varillas. 

Cuando sea ya complicado mover con las varillas, vertemos la masa sobre una superficie bien limpia espolvoreada con harina y comenzamos a amasar con las manos. La masa debe quedar compacta, sin grumos y ni demasiado seca ni pegajosa. 





SEGUNDO PASO 

Dejaremos reposar la masa, especialmente si se ha decidido ponerle un poco de levadura, fresca o química, añadido este que no solía aplicarse antiguamente. 

Extenderemos la masa con el rodillo hasta conseguir una torta de poco grosor. Cortaremos la torta en tiras de 1 cm de anchas aproximadamente y luego haremos con la tijera pequeños rombos. 

Se ponen estos recortes en una sartén con aceite (cuidar que no esté demasiado caliente) y se fríen. Se verá cómo van redondeándose y dorándose. Se apartan y se reservan.




TERCER PASO 

En una olla se pone la miel, a fuego medio o bajo, y se lleva al punto. Suele comprobarse el punto ideal con una prueba que consiste en verter un poco de miel en un vaso con agua fría. Estará ya lista cuando la miel, en lugar de extenderse por el fondo del vaso se acumula y levanta indicándonos que ya ha alcanzado cierta consistencia. De todos modos, puede hervirse muy lentamente como un cuarto de hora o veinte minutos, evitando hervores fuertes. 

A continuación añadiremos las bolitas fritas para que se impregnen bien de miel. Mezclaremos con cuidado hasta que esté todo bien integrado. 




CUARTO PASO 

Con un cazo o cucharón vertemos el conglomerado de la olla, poco a poco, en una superficie limpia para formar las piñas. Hay que tener a mano agua fría para evitar abrasarse las manos y algo con que secarlas. Se trata de ir modelando las piñas a medida que la miel se va enfriando, de manera que queden al final con forma de conos. Hay que tener paciencia e ir dando tiempo a la solidificación de la miel. 






                                      



QUINTO PASO 

Tradicionalmente se adornan con almendras peladillas, que se adhieren a la piña mojándolas en miel tibia. También suelen servirse en bandejas adornadas con anisetes… 

Las piñas suelen hacerse especialmente en tiempo de Carnaval. Son muy cotizadas en la almoneda. Su sabor es de pura antología de la mejor cocina tradicional. No dejéis que se pierda esta tradición tan nuestra. 

En mi deambular por la geografía española he visto algo parecido, por ejemplo, en ciertos lugares de Extremadura elaboran unos mogotes con casi los mismos ingredientes, pero nada exactamente igual. 

En google aparece La Ventosa, pero la única imagen que hay con estas piñas es la que puede verse en cuevasdevelasco.blogspot.com, el blog del pueblo. 

¡Buen provecho!

             


martes, 17 de marzo de 2020



                           GASTRONOMÍA TROGLODITA 


Sucede a veces que el renombre y la enjundia de unos pocos platos típicos de una ciudad o región eclipsan la entidad de otros yantares, más humildes, si se quiere, pero no por ello menos suculentos. Además, la buena mesa la componen tanto el plato como las circunstancias que lo rodean. 

En esta ocasión me referiré a las cosillas que se solían llevar a la cueva o al sótano para acompañar unos vasos de vinillo de la tierra. 



Los alimentos que la gente se bajaba al sótano o a la cueva se preparaban con rapidez, se improvisaban, aprovechando lo que hubiera más a mano, si bien es cierto que en ocasiones se elaboraban guisos, fritangas y cuchipandas a conciencia. Así, desde la paupérrima cebolla cuyos acuosos cascos se degustaban con fruición, aunque hubiese otros manjares de más alta cuna, hasta la cecina de truche sin destetar, extraordinaria salazón para momentos muy especiales, una extensa lista de productos sirvieron y aún sirven para el regodeo y el regalo de los estómagos. 

Había quien iba a la cueva con una almorzada de cacahuetes, y si se tropezaba con alguien de camino, se le invitaba, y ya estaba armada. Pero si en lugar de cacahuetes eran unas sardinas saladas, el banquete adquiría ya cierta notoriedad, pues nada hay más delicioso que la pálida carne de los guardiacivilies y el pan de leña con un generoso chorro de aceite. 




En Castilla-La Mancha, tierra de asados, casi todo es susceptible de ser puesto sobre brasas para ser engullido a continuación. La carne asada es la reina: las chuletas de cordero y el forro de gorrino son paradigma de los asados cueviles, y no podemos olvidar la oronda patata asada, los ajos, que espantan los malos espíritus y atraen a la boca el chorro de la bota sabiamente ordeñada; o las sardinas frescas cuyo intenso aroma excita el apetito; o la piel del bacalao, “si se estira para ti, si se encoge para mí”. ¿Y qué me dicen de un par de chorizos churrascados en las ascuas o una morcilla reventona? 

A veces no había otro modo mejor de pasar las tediosas tardes que bajar al sótano con unos tallos tiernos de la viña o con unas arzollas, siempre compartidas, eso si, porque la tertulia resultaba indispensable. Y mientras se salaban lo justo las dos mitades era de rigor el refrán “Antes del pepino, vino; con el peino, vino, y después del pepino, vino”. Entonces, al escanciar el tinto o al pasar de mano en mano el testigo de la bota, se confraternizaba, se reía, se vivía... 



Unas hojas de lechuga o un tomate debidamente sazonados podrían parecer plato de pobres gentes, pero al amor de la llamita azul del quinqué, sin prisas, en noble compañía y sin ambiciones inútiles, se convierten en el más apetitoso de los bocados. 

No olvido las aceitunas, los pimientos, las zanahorias y las cebollas en vinagre, humildes manjares de acres sabores, cuyos fuegos eran apagados en el paladar por el chorro templado o por el trago cumplido. El queso y el tocino magro, que ennoblecen la más baja mesa; los socorridos huevos cocidos, como blanquísimas joyas en lo oscuro; los zarajos, emblema de las tierras de Cuenca... 



Bajar al sótano, aislado del mundo, a degustar un cantero de dormido mojado en vino, unos restos de rosquillas de anís , una magdalena huérfana que quedaba en el lebrillo, unos piazos de torto de manteca..., era entrar en otra dimensión. 

Las bellotas, las nueces y los cañamones cuscurreaban mientras los recortaos de vino andaban de manos del anfitrión a las de sus invitados. 



La güeña, sabroso embutido elaborado con la degolladura del animal, se degustaba desde muy antiguo a la tenue luz de candiles y faroles o al flamear de las teas, en las mismísimas entrañas de la tierra, allá donde el silencio adquiere otros matices, en las hondas cuevas que fueron la primera morada del hombre, aquellas que guardaron en ventrudas tinajas y en panzudos odres el oro tinto. 

Eran otros tiempos; era otro modo de pensar las cosas. Aquellas gentes que comían, bebían y charlaban en la cueva saciaban sus cuerpos y llenaban de gozo sus espíritus. 




lunes, 27 de enero de 2020

   PLANTAS VENENOSAS EN CUEVAS DE VELASCO 


Beleño  fotografiado en un solar de Cuevas de Velasco.

La naturaleza nos proporciona un sinfín de alimentos. Cultivadas o bien recolectadas en su natural estado salvaje, muchas plantas nos proporcionan los nutrientes que necesitamos. 

Sin embargo, mezcladas con las plantas comestibles, podemos encontrar algunas otras tóxicas, venenosas, incluso letales para el ser humano. 

Debemos aprender a identificar estas plantas nocivas para la salud con el fin de evitar que alguien poco informado o nosotros mismos podamos intoxicarnos con ellas. 

La cicuta. Se trata de una de las plantas más mortíferas. En Cuevas de Velasco se la conoce por el nombre de cañiguerra. 

La cicuta es una planta verdosa que alcanza alrededor de 1.5 m de altura. Su tronco es hueco (como el de una caña, de ahí su nombre de cañiguerra) y está salpicado, especialmente en su base, de motas de color púrpura. Las hojas forman tres ramitas triangulares, compuestas por numerosas hojillas. Sus flores son blancas, pequeñas y se agrupan formando una especie de pequeños paraguas. Los frutos son pequeños y negruzcos. 

Toda la planta es bastante tóxica, especialmente los frutos. 

Se dice que Sócrates fue obligado a suicidarse bebiendo una copa de cicuta. 

La forma de las hojas de esta planta, cuando aún es joven, hace que muchas personas la confundan con la zanahoria, el anís o el perejil. 

La cañiguerra o cicuta es muy común en Cuevas de Velasco. Se cría de forma espontánea en los alrededores del pueblo, en los solares y en los corrales.


Tallo de la cicuta o cañiguerra.


El beleño negro. Es una planta bienal (dura dos años), pegajosa y cubierta de vello, que alcanza hasta los 70 cm. Las hojas son grandes, carnosas, y las flores tienen forma de roseta con pétalos de color marfil plagados de nervaduras lila. El fruto es lo más característico, pues recuerda a medio cacahuete acabado en cáliz. 

La planta tiene varias aplicaciones en medicina, pero posee varios principios tóxicos. 

Está muy asociada a la obtención de efectos alucinógenos y a la brujería. 

La forma de los frutos ha confundido muchas veces a los niños que la toman creyendo que es comestible. 

Se cría en los alrededores del pueblo, especialmente en zonas donde hay escombros o hubo basureros. En Cuevas se le llamaba beñiñas. 


Planta de beleño.

Planta de beleño ya seca, donde se ven los característicos frutos.


La hiedra. Es una planta trepadora, de hojas brillantes, perennes, y flores pequeñas de color verde-amarillento. Se adhiere a los troncos de los árboles, a los muros y a los peñascos que tenga próximos. 

Se considera que algunos de sus componentes, como los frutos, que son minúsculos, pueden provocar vómitos y diarreas. 


Hiedra con sus bayas oscuras.


La adelfa. Es un arbusto que puede llegar a alcanzar los tres metros de altura. Sus hojas son lanceoladas y perennes, de color verde intenso. Su floración es espectacular por su colorido rosado o encarnado. 

Es muy venenosa y se desaconseja cualquier uso. También se advierte que sus hojas pueden confundirse con las del eucalipto. La ingestión de adelfa ocasiona náuseas, vómitos y diarreas sanguinolentas. 

Esta planta puede encontrarse por varios parajes del pueblo. También la hemos visto en algunos rincones de Cuevas plantada en maceta.

Planta de adelfa, conocida también como baladre.


El estramonio. Puede alcanzar, en terreno propicio, hasta 1 metro de altura. Sus hojas son dentadas, recordando vagamente a las de la higuera. Sus flores son blancas, con forma de trompeta. Su fruto es espinoso y las semillas que guarda en su interior son la parte más tóxica de la planta. 

Es planta muy venenosa. Su ingestión o la inhalación de vahos puede provocar mareos, náuseas, visión borrosa, alucinaciones y la muerte. 

El estramonio comparte con otras plantas tóxicas, como el beleño y la cicuta, un llamativo olor desagradable, hediondo, apestoso, que puede alertarnos sobre su peligrosidad. 


Planta de estramonio.


El saúco. En el pueblo se le llamaba sabuco a este arbusto-árbol de hasta 4 o 5 m de alto. Escasea, pero aún pueden encontrarse algunos ejemplares muy cerca del lugar. 

Es planta de corteza áspera y parda, más verde en los brotes jóvenes. Las hojas son alveoladas y las flores son blancas, llamativas. Los frutos surgen en forma de racimos de bayas negras. 

Las madres nos prevenían contra esos frutos tentadores para un niño, pero lo cierto es que los frutos cocinados son comestibles, mientras todo el resto de la planta es tóxico. 


Dibujo de una rama de saúco con sus grumos de bayas negras.


La lechiterna y la higuera segregan un látex blanquecino que puede irritar las mucosas.


Higuera salvaje.



Las almendras amargas. Se dice que unas veinte almendras amargas pueden llegar a matar a un individuo adulto. 

Tampoco es recomendable comer la pepita que alojan los huesos de albaricoques, melocotones, cerezas etc. 


Existen otras plantas, como el acónito, la ruda, la belladona, el torvisco y el espárrago de nuez, sobre las que hay que extremar las precauciones, máxime cuando muchas de estas plantas se conocen por sus usos en la medicina popular.


Planta de torvisco.

jueves, 26 de diciembre de 2019

LAS CUMBRES MÁS ALTAS DE CUEVAS DE VELASCO 

Punto geodésico de El Cominillo


El término de Cuevas de Velasco cuenta con las llanuras de la vega del río Mayor y otros terrenos amesetados en la Sierra, los Llanos, los Utrillos o el Monte de Abajo. En el resto del territorio municipal predomina el relieve montañoso, si bien las altitudes que alcanzan los picos y las sierras no despuntan de manera notable. 

1. La cumbre más alta de Cuevas de Velasco es El Cominillo, con 1.123 metros sobre el nivel del mar. Esta elevación se halla en el paraje de Los Llanos, justo en el límite con el término de La Ventosa. 

Pilastra y columnilla.

El Cominillo es vértice geodésico, es decir es uno de los casi 11.000 puntos señalados en la geografía española con un pilar de cemento. Los vértices geodésicos sirven, entre otras cosas, para ayudar al trazado de mapas. 

Lo curioso de El Cominillo es que no se encuentra en una cumbre o pico sino en un llano elevado. De ahí que para que pueda ser visualizado, la columna está encaramada sobre una alta pilastra, formando así un conjunto llamativo. 

El vértice se halla en un matorral, a la altura del terreno circundante.

Para visitar este vértice, hay que seguir la carretera de La Ventosa hasta lo alto, donde se hallaba la llamada Casilla del Duende. Ahí tomaremos el camino de la derecha. Al cabo de 1 km se gira hacia la izquierda y se continúa unos 600m. Tras un repecho daremos con una parcela bastante llana desde la que se divisan magníficos parajes y en la que encontraremos la alta pilastra de cemento. 

Las tierras de La Alcarria, desde El Cominillo.


2. El segundo pico más alto de Cuevas de Velasco es el Puntal de la Bandera, con 1.118 msm. Este pico queda situado en los límites con el antiguo término de Villar del Maestre. También es vértice geodésico y cuenta con su monolito de cemento. 

Vértice geodésico del Puntal de la Bandera.


Para visitar esta cima, tomaremos el camino de la Edesa y al llegar a La Pradera, seguiremos la pista que la recorre. Cuando se pierde la pista, la mejor solución es buscar el punto más alto. 

Cuevas de Velasco desde el Puntal de la Bandera.

3. El tercer techo del pueblo es El Calderón, situado en la confluencia de los términos de Cuevas y Culebras, y alcanza una altitud de 1.116 msm. Se halla también por los Llanos y más concretamente en las cercanías de La Marota. 

Para llegar hasta El Calderón, seguiremos la ruta que hemos señalado para El Cominillo, girando ahora, tras el primer kilómetro de pista, a la derecha y siguiendo siempre los campos de cultivo. No se conserva senda para recorrer los últimos 350 m. 

4. El cuarto pico más alto de Cuevas de Velasco es la Loma del Hontón, en las proximidades de El Chilancón. Alcanza los 1102 msm. 

Se accede hasta él por el viejo Camino de Cuenca, el mismo que conduce a la fuente El Sordillo. 

5. Existen varios picos que sobrepasan por poco los 1000 msm. Entre estos, señalamos: el llamado cerro de Isaías, o cerro de la Greda, con dos picos por encima de los 1.080 msm; Los Collados, al final de la pista del Monte de Abajo, con 1073 msm; el cerro Castejón, también con dos alturas superiores a los 1000 msm, y otras cimas notables en Los Utrillos, La Sierra y el Olmazal. 

Desde todos estos montes se puede gozar de maravillosas vistas. También podrás descubrir y reconocer algunos lugares remotos. Por ejemplo, se dice que desde el Puntal de la Bandera se ve la torre de Mangana, de Cuenca. Desde El Cominillo se puede observar hasta el cerro Socorro de la capital, con su colosal estatua en la cumbre. 



lunes, 9 de diciembre de 2019




      EL SHOW DE RITA POWER Y LOS CHORIZOS 


Este siete de diciembre ha tenido lugar en Cuevas de Velasco la tradicional matanza del cerdo. 



La celebración ha sido organizada y dirigida por la asociación AVACU, como en ocasiones anteriores. A través del voluntariado de los miembros de la Asociación y de otros colaboradores se han desplegado durante días, semanas incluso, todos los preparativos para culminar con éxito este evento que cada tres años trata de rememorar la tradición de nuestro pueblo. 



En los días precedentes se hizo el necesario acopio de alimentos para atender a los más de 160 participantes, se trajo el animal y se dispusieron los pertrechos y utensilios necesarios para las labores de la matazón. 

A eso de las ocho de la mañana comenzó una febril actividad en la calle del Viento, a la altura de las antiguas escuelas, que se prolongó a lo largo de toda la jornada. 

El antiguo ceremonial de la matanza, cuyos ritos y momentos aún son guardados en la memoria como un tesoro cultural de nuestro pueblo, se llevó a cabo bajo la supervisión y las indicaciones de las personas mayores. 



Desde el punto de vista gastronómico, los presentes tuvieron ocasión de degustar desde los rollitos de anís, las magdalenas y el chocolate de la mañana, pasando por el forro asado, el morteruelo y las gachas hasta las judías que cerraron el día de matanza. Todo ello exquisito y trabajado con mimo por un grupo de entusiastas colaboradores. 

Para cerrar los actos del día de la matazón, la dirección de la Asociación advirtió que nadie abandonase el local, pues había una sorpresa. Y ante el asombro general, apareció sobre el escenario una artista amateur a la que presentaron con el nombre de Rita Power. 



Lo curioso es que allí mismo, sobre el propio escenario, se habían colocado los chorizos a secar y por todo el espacio escénico podían verse aparejos y restos de embutir y trabajar las carnes de la matanza. 

Así pues, podría decirse que con los chorizos, mantecas y huesos como bambalinas, Rita comenzó a interpretar sus melodías, auxiliada por un pequeño chisme electrónico. Y hay que reconocer que hizo las delicias del respetable, pues puso mucho empeño y buen oficio en el arte de la canción. 


La joven, que había acudido al pueblo invitada por una conocida familia de Cuevas, cantó boleros, pasodobles y otros temas modernos que fueron coreados y celebrados con gran entusiasmo por el público. 

Con este broche de oro se cerró la Jornada de la Matanza del Cerdo en Cuevas de Velasco.



No nos cansaremos de agradecer el inmenso esfuerzo que tanto organizadores como colaboradores realizan en pro de animar y ofrecer alicientes a la gente de Las Cuevas. Gracias, de corazón.