martes, 4 de octubre de 2022

        LLEGA A CUEVAS EL PRIMER PARQUE EÓLICO

Molinos aerogeneradores.

La noticia saltó hace unos meses, cuando varios propietarios de tierras comenzaron a recibir información sobre el parque eólico que va a instalarse en los términos de Cuevas de Velasco y Villar del Maestre. Actualmente las empresas que intentan sacar adelante el proyecto están en proceso de firmar contratos con los poseedores de las parcelas elegidas, que en unos casos son quienes las trabajan y en otros son rentistas.

La línea del horizonte cambiará con el parque eólico.


El agricultor es tradicionalmente reacio a los cambios. Pulsadas algunas opiniones, parece ser que lo que más desconcierta es que las tierras han de arrendarse por un periodo de más de 25 o 30 años.

Aparentemente quienes más se beneficiarían con la llegada de las energías renovables al pueblo serían los propietarios afectados que tienen sus tierras en renta. Si no se tienen en cuenta otras consideraciones, en estos casos el exiguo beneficio que perciben ahora por sus tierras podría aumentar considerablemente.




                       
Recreación del impacto de los molinos en el paisaje.

El dinero que ofrecen las empresas que explotarán el parque eólico se dice que está alrededor de los 7000 euros por año y molino. Sin embargo no es oro todo lo que reluce, pues si el aerogenerador y su campo de acción ocupan dos o más propiedades, los beneficios habría que repartirlos en partes proporcionales. Por otro lado, la consideración del suelo ocupado por estos ingenios cambia de la naturaleza rústica a la urbana edificable o incluso a terreno industrial y por consiguiente la tributación a hacienda se dispara.

Se abre una pequeña esperanza de que tanto los trabajos de instalación de los aerogeneradores como los servicios de mantenimiento creen algunos empleos en la zona, pero difícilmente esta novedad atraerá gente al pueblo y ni tan siquiera retendrá a los pocos que quedan. Así lo indican los datos de otros parques estudiados.

Obra de cimentación para instalar una torre eólica.
                       
Lo que parece claro es que el paisaje del pueblo cambiará definitivamente. Las colosales torres de hasta 50 m de altura (20 m más altos que la torre de la iglesia) se alzarán por varios parajes de Cuevas de Velasco (Cerrailla, Cubierta, Utrillo...) y transformarán radicalmente la línea del horizonte de nuestro pueblo.

A pesar de su reputación de energías limpias y renovables, los parques eólicos tienen también sus detractores. Un aerogenerador emite ruidos, ejerce de barrera para el paso de las aves y constituye un peligro para los murciélagos, exige la apertura de kilómetros de caminos y zanjas para soterrar las conducciones eléctricas, y la construcción de otras infraestructuras con los consiguientes movimientos de tierras y peligros de erosión. También generan contaminación lumínica debido a las luces de seguridad aeronáutica que son preceptivas en los aerogeneradores.

Trabajos previos a la instalación del parque.




Hemos podido saber que, a título orientativo, se recomienda que las torres eólicas estén separadas de los núcleos poblados unos 6 km para evitar molestias. Sin embargo aquí se van a instalar algunos aerogeneradores a tan solo 1 km del pueblo.

Por otro lado, la energía que producen los parques eólicos se consumirá en su mayor parte (más del 80%) en las ciudades, mientras que los impactos en el paisaje recaerán en zonas poco pobladas. En este sentido podría decirse que vamos a ser vecinos de la tecnología punta, aunque lo más probable es que se siga yendo la luz y la señal de Internet cada vez que truene.



Las empresas instaladoras priman a los ayuntamientos concediéndoles una mínima parte, se dice que sobre un 2%, del pastel del negocio.

La etiqueta de “energía limpia” que precede a estos monstruos de hormigón, acero, poliéster y fibra de vidrio es un reclamo importante para los ciudadanos. De cualquier forma, al menos no nos ha tocado, como en otros lugares, prestar nuestro suelo para centrales nucleares, almacenes radioactivos, plantas gigantes de reciclado de basuras o megagranjas de cerdos, por el momento.

Cuevas de Velasco se encuentra en una zona en la que se contempla la instalación de parques eólicos y la posible instalación en el futuro de huertos solares.

Si deseas saber más sobre los parques eólicos, cómo funciona un aerogenerador, cómo se instalan, etc., puedes consultar estos enlaces:

Enlace con Acciona, donde se explica cómo es un aerogenerador y cómo funciona


Enlace con una página de youtube, de la empresa GES (Global Energy Services), instaladora del parque eólico denominado Cuevas de Velasco (se trata de un parque situado en Torrejoncillo del Rey)

youtube.com/watch?v=vM2T5PPmM5A

lunes, 26 de septiembre de 2022

 



   LA DANZA DE CUEVAS DE VELASCO

Septiembre de 2022


La danza es, sin la menor duda, la manifestación cultural de más enjundia con que cuenta Cuevas de Velasco.

Sabemos que antaño hubo Entrada de Moros y Cristianos, jotas, seguidillas ... Se vestía la cinta y se echaban rondas. Los mayos, aunque sea de modo intermitente, aún siguen acudiendo a la cita del treinta de abril. Pero un rosario de demostraciones culturales, la mayor parte de ellas ligadas a ceremonias religiosas, han ido perdiéndose en el último siglo. Igualmente van quedando en el olvido decenas de canciones, retahílas, dichos y saberes antiguos, como si el paso del tiempo sacudiese esos preciosos frutos del árbol de la cultura de nuestro pueblo.

Foto tomada del libro Cuevas de Velasco. Aquellos maravillosos años.


La Danza de Cuevas también sufrió el embate de la despoblación galopante, allá por los años 60/70, y a punto estuvo de caer en el olvido, al igual que viene sucediendo en muchos otros pueblos. La intuición de Purita Tarín, el esfuerzo de Isabel Rubio, la experiencia y el empeño de Bruno Molina y la participación de la familia Cañas, padre e hijos, lograron reanimar esta manifestación genuina de nuestro pueblo. En otra ocasión narraremos con detalle cómo se produjo aquella gesta en la que participaron varias personas más, entre ellas Antonio Ballesteros, omnipresente en los acontecimientos culturales de esa época.

Castejón. Agosto de 2022.


Las danzas de palos son objeto de estudio por parte de folcloristas, pero no se ha logrado consensuar una teoría sólida sobre su origen. Nuestra danza procede de un tronco común de paloteos que debió implantarse en la Alcarria al final de la Edad Media, proveniente de tierras situadas más al norte. Luego, los diversos lazos evolucionaron dando como resultado bailes y músicas con matices distintos en cada pueblo.

Nuestra danza se caracteriza por la fuerza, la rapidez de movimientos y sobre todo por el baile. Los danzantes de Cuevas danzan, valga la redundancia, mientras en otros lugares simplemente caminan cuando entrechocan los palos, y, en el mejor de los casos, corretean o pasean. Hay danzas de palos en las que los danzadores simplemente permanecen en pie y realizan pequeñas evoluciones al trasladarse.

Foto tomada del libro Cuevas de Velasco. Aquellos maravillosos años



Antiguamente, en los ensayos, era frecuente romper los palos. Los hemos visto hechos astillas después de unos paloteos. Y al tratarse de una danza en la que participaban hombres, mozos e incluso adultos, la fuerza y la velocidad que se imprimía a los movimientos era proporcional a la rudeza y esfuerzo físico que aplicaban en sus tareas agrícolas. En cuanto a los palos, se golpeaban con tal ímpetu, que casi se convertían en armas ofensivo-defensivas, de ahí que algunos gurús de los bailes tradicionales aventurasen que estas danzas de palos eran de origen guerrero.



Desde la recuperación, los niños se incorporaron a la danza. Es posible que la fuerza y la energía de los paloteos no sea la misma que se aplicaba hace más de medio siglo. Sin embargo es seguro que el componente del que se nutre actualmente la danza aporta otros valores estéticos muy interesantes, como la alegría, la elegancia y la delicadeza. Otro aspecto positivo es que la mujer se ha ido incorporando a la danza cubriendo así otra actividad que antiguamente estaba reservada a los hombres.

Septiembre de 2022.



La Danza de Cuevas de Velasco es patrimonio de todos y a todos nos compete valorarla y amarla. También se pide a todas las familias que puedan participar en el sostenimiento de nuestra manifestación folclórica más destacada que animen a sus miembros en edad de aprender, ya sea como danzantes ya como dulzaineros o tamborileros.


                             Villar de Domingo García. Verano de 2022.
















sábado, 5 de febrero de 2022

              MAPA TOPONÍMICO DE CUEVAS DE VELASCO



El mapa toponímico representa los accidentes geográficos con sus nombres, es decir, es una carta geográfica en la que figura el nombre de los parajes, caminos, montes, lugares, valles, torrentes…


Hemos recogido todos esos nombres porque la mayoría están perdiéndose debido al envejecimiento de quienes conocen cómo se llama cada lugar del término y por el cambio de las propiedades agrícolas y los nuevos modos de cultivar la tierra.

En el mapa toponímico de Cuevas podrán encontrar más de 400 nombres de parajes, fuentes, montes, huertas, etc.






Los nombres de los parajes proporcionan una información muy valiosa sobre el pueblo, su historia, los usos de la tierra, la flora, la fauna y otros datos de interés. También pueden orientarnos sobre quiénes fueron los primeros pobladores cristianos tras la Reconquista, sobre dónde hubo asentamientos antiguos, etc.

Han colaborado como informadores una docena de personas del pueblo, algunos ya fallecidos. Y la tarea ha resultado complicada porque muchos nombres de pequeños parajes cayeron en desuso a raíz de las concentraciones parcelarias de hace medio siglo. No obstante, creo que el resultado es un amplio trabajo que viene a preservar del olvido toda la nomenclatura del término de Cuevas de Velasco.


Como complemento a este mapa toponímico hemos elaborado un estudio sobre el origen de los nombres, que aporta suculentos datos sobre un sinfín de topónimos. Algunos hallazgos nos han sorprendido, aunque todavía queda algún paraje cuyo nombre no acertamos a explicar.


Durante la elaboración del mapa toponímico y del estudio que lo acompaña muchas personas se han interesado por el trabajo y han expresado su deseo de tener un ejemplar. Puede ser interesante para los agricultores y para todas aquellas personas que aún tienen escrituras antiguas con los nombres ancestrales de los lugares. También se han interesado los cazadores. Pero más allá de una utilidad práctica, pensamos que se trata de un documento valioso que rescata uno de los saberes del pueblo, un pedazo de cultura de nuestra aldea.

(Vistas aéreas gentileza de Miguel Ángel U.)




miércoles, 19 de enero de 2022

 



  ¿QUÉ FUE DEL CASTILLO DE CUEVAS DE VELASCO?

¿Son estas piedras, hoy al pie de la Carrasquilla, vestigios del castillo de Cuevas?


                                  
Lo primero que hay que dejar bien sentado es que en Cuevas de Velasco hubo un castillo y que este hecho no es solo cuestión de tradición o de vagas noticias que se pierden en la noche de los tiempos. La existencia de una fortaleza en la antigua villa de Cuevas de Cañatazor, nombre antiguo del pueblo, está más que documentada. Se hace referencia a ella en textos históricos, y, por otro lado, quedan vestigios, como un antiguo foso cavado a pico en la roca y una especie de trinchera donde se supone que se abría una de las entradas, amén del Arco del que siempre se dijo que pudo ser un acceso a la zona amurallada.

                                 


Sobre el origen, se discute si fue Al-Mutarrif, señor de Huete, quien fortificó estos caminos entre Huete y Cuenca en el siglo X, o si el fortín de Cuevas de Cañatazor fue una creación de Alfonso VII, rey que tomó Huete a los musulmanes hacia el año 1150 o, incluso, Alfonso VIII, que repobló estas tierras. En otra ocasión entraremos en este asunto.

Ruinas del castillo de Acuña en la localidad de Huelves. 

Ahora nos centramos en los motivos de su abandono y dónde fueron a parar sus restos. Porque no cabe duda de que resulta bien extraño no hallar ni una piedra de sus cimientos ni traza alguna de la planta del que fue llamado Castillo de las Águilas.

Podemos encontrar vestigios de prácticamente todos los castillos: unas veces se ven lienzos de muralla con sus poternas y sus almenas; en otras ocasiones queda algún torreón semiderruido en pie; no es raro tampoco que se conserven los caminos de acceso o los cimientos, así como aljibes, mazmorras o simplemente amontonamientos de piedras como único despojo de aquellas magníficas fortalezas. Pero del castillo de Cuevas de Velasco no queda el menor resto.

Enigmáticas incisiones en la roca labrada.
                                   

El castillo construido en el emplazamiento que hoy ocupa el Mirador del Castillo, en la villa de Cuevas de Velasco, debió tener un papel secundario y efímero, pues con la conquista de Cuenca en el año 1177 y la de Alarcón en 1184, la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes se alejó de estas tierras. Después del año 1195 no se tienen noticias de incursiones musulmanas por la Alcarria. Así que, es lógico pensar que ya desde el siglo XIII, el castillo, alrededor del cual comenzaría a formarse la aldea, fue cayendo en el olvido.

Sabemos que muchas de estas construcciones, cuando dejaban de prestar su cometido eran vendidas para su uso como canteras y se aprovechaban sus elementos de construcción para obras nuevas. Pero es imposible identificar en cualquier parte del pueblo algún material reciclado que pudiera proceder del castillo. Además, aquella primitiva fortaleza, desde la que se dominaba el valle del río Mayor, suponemos que estaba construida en mampostería a base de piedra irregular y yeso o argamasa.

Alineamiento de grandes piedras que forman el cercado.
                                             

Sin embargo hemos descubierto en el pueblo un lugar donde se acumula una cantidad considerable de grandes sillares, toscos y de unas hechuras compatibles con aquellas piedras que se usaban en la cimentación de muchos castillos.

     
                                 

¿Pudieron ser trasladados allí por alguien que se apropió de las ruinas del castillo? Justamente esa es la teoría que exponemos y que explicaría por qué razón en el solar del antiguo castillo no hallamos ni una sola piedra.

La parcela está rodeada de cercas de piedra.
                                        


El lugar al que nos referimos está al lado de la Carrasquilla. Se trata de un terreno que en la actualidad pertenece al Ayuntamiento y que está circundado por peñascos con muestras evidentes de haber servido en basamentos de muros antiguos. Sin la menor duda estamos ante materiales reutilizados provenientes de otra construcción.

             

En Cuevas abundan los cercados de piedra en huertos, huertas y arreñales. Esta costumbre de rodearlos con muros de piedra seguramente procede del fuero de Cuenca, en el que se especifica de qué modo hay que proceder para que los ganados respeten la propiedad. Sin embargo estos muretes solían construirse con sillarejo o piedras y cantos irregulares recogidos en los alrededores. Los peñascos que se colocaron en esta parcela de la Carrasquilla son diferentes y están marcados y labrados de forma que delatan su procedencia de un edificio antiguo para el que fueron tallados. Y creemos que este edificio pudo ser el castillo de Cuevas.

Es evidente que estas piedras pertenecieron a una construcción importante.


Este terreno, que hoy en día pertenece al común, debe preservarse pues los alineamientos pétreos que lo circundan pertenecen con mucha probabilidad a la cimentación del castillo medieval que se alzó sobre la Peña Redonda durante la Edad Media.

En un texto histórico se cita que en tiempos de Álvar Fáñez se ordenó construir o ampliar las defensas de los castillos de Huelves, Castillo de Alvaráñez y Cuevas de Cañatazor. Y tampoco estos otros castillos han soportado con dignidad el paso del tiempo, aunque al menos ostentan unos restos que atestiguan su existencia.

Ruinas de la fortaleza de Castillo de Albaráñez.
                               




jueves, 23 de diciembre de 2021




               LA DESAPARICIÓN DEL FERROCARRIL

Estado lastimoso que presentan las vías.



La desaparición del ferrocarril no es más que otro de los alarmantes signos del abandono de las tierras conquenses. La Alcarria en su conjunto es como un enfermo terminal al que se le van declarando inquietantes síntomas que acentúan su agonía y hacen presagiar su ya no lejano final.

Uno de los últimos apeaderos.


Primer convoy que circuló por la línea, a su llegada a Cuenca.


El problema arrancó hace varias décadas, cuando Madrid, sobre todo, como un gigantesco imbornal insaciable, comenzó a succionar a las gentes de los pueblos, vacantes tras la mecanización del campo. Y así, todos estos pequeños núcleos cuya existencia, en la mayoría de los casos, se remonta al tiempo de la Reconquista comenzaron su declive.


Detalle de un puente en la vega.
                 

Después de medio siglo, el abandono absoluto por parte de los políticos y la falta de reemplazo demográfico abocan a esta comarca al despoblamiento absoluto.

Esto del ferrocarril no es más que otro clavo en el ataúd, otra articulación tronchada en el esqueleto que nos vertebraba con el resto de España. El enfermo agoniza y pese a que los pueblos presentan hoy mejor aspecto que nunca estamos sencillamente ante la ilusoria mejoría que precede al colapso final.

Casas auxiliares próximas a la estación.

                     

Techumbre de la casa auxiliar tras el explolio.

                     

Indigna que traten de vendernos este expolio como un impulso para esta tierra. Pero ¿se creen que somos bobos? Ni vías verdes ni microbuses ni siquiera la golosina que ofrecen a la capital, que ya veremos… No, miren ustedes, no nos la dan.

De entre todos los desastres consecuencia del abandono de los pueblos a mí me duele especialmente el enorme holocausto cultural que se está cometiendo. Y no me cabe la menor duda de que cuando pueda mirarse este tiempo con perspectiva histórica quedará bien patente la desidia de la clase política y la trágica magnitud de la pérdida de todo lo que representan los pueblos.

Un pueblo que agoniza pierde todo: sus saberes, sus tradiciones, su folclore, su modo de hablar, sus monumentos, el modo de ser de sus habitantes y su concepción del mundo y de la vida, aspectos que sumados a los de otros muchos pueblos conforman la idiosincrasia y las señas de identidad de una nación.

En España los desaforados esfuerzos centrífugos y centrípetos olvidan a estos pequeños núcleos intermedios y los dejan desangrándose sin ningún futuro y condenados a su extinción.

El último tren atraviesa los campos de la Alcarria conquense con una lentitud de anciano achacoso. Se han abandonado las vías intencionadamente para presentar su sentencia de muerte como un mal inexorable.

Interesante detalle de la arquitectura ferroviaria.

               

Pero, ya se sabe; aquí no hay votos, no hay clientela política, y tan solo quedan los pocos aldeanos que no pudieron marcharse o que se resisten con uñas y dientes a hacerlo, abandonados a su suerte, mientras el estado prepara su ejército de máquinas que con voracidad saturnina se traga las vías, el balasto y todo lo que le echen. ¡Así revienten!

Esta tierra nuestra fue próspera en otros tiempos. Aquí florecieron en la antigüedad las ciudades romanas de Segóbriga, Ercávica y Valeria. Aquí se alcanzó un esplendor considerable en los siglos XV y XVI, pero el siglo XX trajo el desmoronamiento del tipo de poblamiento ancestral. Nadie ha hecho nada en estos ochenta últimos años a pesar de que se veía que el éxodo era masivo. Y ahora tenemos las consecuencias.



Me pregunto si llegarán a tiempo de salvar la estación, al menos. Aunque supongo que será una promesa como la que ya hicieron en su día y que no se cumplió.



El edificio de la estación de Cuevas amenaza ruina.
                      

viernes, 9 de julio de 2021


      SOBRE EL GENTILICIO DE CUEVAS DE VELASCO



Hoy se usa en general, no digo que se acepte, el gentilicio covacho para referirse a una persona natural de Cuevas de Velasco. Se alterna a veces con la voz covachero.

Gentilicio es el vocablo con el que se designa a los nacidos y residentes en un pueblo o ciudad. El gentilicio se forma habitualmente añadiendo al nombre de la localidad un sufijo o partícula.

Los sufijos más usados para designar a los naturales de un lugar son: -ense (almeriense, conquense, turolense, abulense…), -ino (alicantino, salmantino, vizcaíno, granadino…), -eño (madrileño, malagueño, belmonteño…), -ano (gaditano, segoviano, valenciano, toledano…), -es (alavés, coruñés, barcelonés...).



Los gentilicios de las ciudades importantes son bien conocidos y están avalados por la historia y por escritos de todo tipo, pero las villas y aldeas pueden confundir muchas veces un gentilicio con un mote o pseudogentilicio que les encasquetan los de los pueblos de al lado por aquello de la rivalidad entre vecinos.

Las palabras covacho y covachero suenan a algo despectivo porque el sufijo que portan transmite una idea peyorativa, como sucede con palabras como: picacho, ricacho, poblacho, santucho, corvacho, gabacho, bombacho, populacho, etc.

Veamos cómo han resuelto el problema otros pueblos que también se denominan Cuevas, como el nuestro.

Cuevas del Almanzora……………..cuevano

Cuevas del Hierro…………………..herreño, grajo

Cuevas de San Clemente………….raposo

Cuevas de San Marcos…………….cuevacho

Cuevas de Luna-Benamaurel……...benamaurelense

Cuevas del Valle…………………….covachero

Cuevas Labradas…………………...collabraso

Cuevas de Soria…………………….cuevanos

Cuevas Bajas………………………..cuevero

Cuevas del Becerro…………………cuevero

Las Cuevas-San Asensio (Lo)……..sanasensiano

Cuevas de Utiel……………………...utielano

Cuevas de Ayllón………...............cuevano (gentilicio) covacho (apodo)

Cuevas de Calatañazor……………. cueveño

Cuevas del Almanzora



Como se ve, hay un poco de todo, incluso algún covacho, pero predominan gentilicios con terminaciones más apropiadas. Entiendo que grajo, raposo o covacho son apodos o pseudogentilicios.

A mi juicio resultaría mucho más elegante y conforme con las reglas de formación de los gentilicios uno de estos:

Cuevero, cuevense, covense, cueveño

Velasqueño, velasquense

Villarvelasqueño

Cuevero da idea de oficio y parece que se refiera a quien hace cuevas. Velasqueño o Velasquense suenan interesantes, pero son largos y además ya sabemos que el único nombre que no ha cambiado nunca en lo que conocemos de historia del pueblo es Cuevas. Por tanto, estarían mejor cuevense o cueveño, salvo que queramos ir a lo elegante en cuyo caso covense, igual que conquense u optense, sería un apelativo distinguido.

Centrados en cuevense y cueveño, ambos podrían alternarse perfectamente como gentilicios locales. Recuerdo que es tan solo una reflexión.

Y ya puestos, si hubiera que denominar a los habitantes de los dos núcleos, Cuevas de Velasco y Villar del Maestre, bajo un mismo gentilicio podríamos tirar de Villarvelasqueño que, pese a lo aparatoso, no suena nada mal.

Iglesia de Villar del Maestre



Es probable que los gentilicios que se usan en Cuevas de Velasco, a saber: covacho y covachero, pertenezcan a ese segundo grupo de apelativos, los pseudogentilicios, que conllevan un cierto tono peyorativo o vulgar. En este sentido la geografía española está plagada de palabras curiosas para designar a los originarios de un lugar. A los de Bocairente (Valencia) les llaman cardadores, arroperos a los del Villar del Maestre (Cuenca), mientras que lechoneros son los de Ventosa (La Rioja). En los tres casos se retrata una de las labores tradicionales del pueblo. A los de Yunquera de Henares les llaman trasquilaos, que parece ya un apelativo más hiriente. Los de Barbalimpia son zorzaleros, quizá porque cazan zorzales. Y en un aparte se sitúan ya denominaciones como los de la ballena, los de la luna de manteca o los de la viga atravesá.

Ventosa (La Rioja)
                             

Muchos pueblos y ciudades de nuestro entorno poseen gentilicios elaborados de manera elegante y siguiendo las normas de creación que consisten en añadir uno de los sufijos al nombre del lugar. Los de Uclés son ucleseños, los de Vellisca velliscanos, los de Priego pricenses, los de Tarancón taranconeros y los de San Pedro Palmiches sampedreños.

Uclés
                             

Según estos modelos, los de Cuevas de Velasco deberían ser cuevenses, o cueveños.

Vellisca
                               


San Pedro Palmiches
    











domingo, 23 de mayo de 2021

   UNA PLANTA ÚNICA CRECE EN CUEVAS DE VELASCO


Helianthemum marifolium subespecie conquense.


En Cuevas de Velasco no solo tenemos una iglesia que llama la atención y un mirador que nos ofrece vistas espectaculares. También crece por nuestro pueblo una planta única en el mundo, Helianthemum marifolium subespecie conquense.

Tronco leñoso, flores amarillas, hojas carnosas verdes.



Esta planta está adaptada a los terrenos yesíferos abundantes por Cuevas de Velasco y por toda la Alcarria. Al parecer la planta puede encontrarse en nuestra comarca, especialmente en algunos pueblos de la provincia de Cuenca, como el nuestro, unos pocos pueblos de la provincia de Guadalajara y una localidad de Madrid.

Mapa de la distribución de la planta.


El nombre científico, Helianthemum, procede de los términos griegos hélios, sol y antos, flor. Se desarrolla entre los 700 y los 1100 metros de altitud sobre el nivel del mar, aunque lo más frecuente es encontrarla alrededor de los 800 metros. Prefiere las umbrías y se asocia a tomillares sobre suelos con costras de yeso y arcilla.

La zona rayada indica los lugares donde se ha localizado esta planta en Cuevas de Velasco.
          

Las flores de esta planta son amarillas. Sus hojas, verdes, oscuras, carnosas y gruesas y el tronco leñoso.

El Heliantemum se encuentra en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla la Mancha.

Diversos estudios consultados citan Cuevas de Velasco como uno de los lugares donde ha sido vista y recogida para estudios esta planta Y la sitúan al este de nuestro término municipal, en los límites con Villar del Saz de Navalón, con Culebras y Sotoca. Suponemos que podrá hallarse también en los suelos de yeso del sur, hacia los límites con Villar del Maestre.

Estudios de distribución en los que se cita Cuevas de Velasco.