lunes, 26 de septiembre de 2022

 



   LA DANZA DE CUEVAS DE VELASCO

Septiembre de 2022


La danza es, sin la menor duda, la manifestación cultural de más enjundia con que cuenta Cuevas de Velasco.

Sabemos que antaño hubo Entrada de Moros y Cristianos, jotas, seguidillas ... Se vestía la cinta y se echaban rondas. Los mayos, aunque sea de modo intermitente, aún siguen acudiendo a la cita del treinta de abril. Pero un rosario de demostraciones culturales, la mayor parte de ellas ligadas a ceremonias religiosas, han ido perdiéndose en el último siglo. Igualmente van quedando en el olvido decenas de canciones, retahílas, dichos y saberes antiguos, como si el paso del tiempo sacudiese esos preciosos frutos del árbol de la cultura de nuestro pueblo.

Foto tomada del libro Cuevas de Velasco. Aquellos maravillosos años.


La Danza de Cuevas también sufrió el embate de la despoblación galopante, allá por los años 60/70, y a punto estuvo de caer en el olvido, al igual que viene sucediendo en muchos otros pueblos. La intuición de Purita Tarín, el esfuerzo de Isabel Rubio, la experiencia y el empeño de Bruno Molina y la participación de la familia Cañas, padre e hijos, lograron reanimar esta manifestación genuina de nuestro pueblo. En otra ocasión narraremos con detalle cómo se produjo aquella gesta en la que participaron varias personas más, entre ellas Antonio Ballesteros, omnipresente en los acontecimientos culturales de esa época.

Castejón. Agosto de 2022.


Las danzas de palos son objeto de estudio por parte de folcloristas, pero no se ha logrado consensuar una teoría sólida sobre su origen. Nuestra danza procede de un tronco común de paloteos que debió implantarse en la Alcarria al final de la Edad Media, proveniente de tierras situadas más al norte. Luego, los diversos lazos evolucionaron dando como resultado bailes y músicas con matices distintos en cada pueblo.

Nuestra danza se caracteriza por la fuerza, la rapidez de movimientos y sobre todo por el baile. Los danzantes de Cuevas danzan, valga la redundancia, mientras en otros lugares simplemente caminan cuando entrechocan los palos, y, en el mejor de los casos, corretean o pasean. Hay danzas de palos en las que los danzadores simplemente permanecen en pie y realizan pequeñas evoluciones al trasladarse.

Foto tomada del libro Cuevas de Velasco. Aquellos maravillosos años



Antiguamente, en los ensayos, era frecuente romper los palos. Los hemos visto hechos astillas después de unos paloteos. Y al tratarse de una danza en la que participaban hombres, mozos e incluso adultos, la fuerza y la velocidad que se imprimía a los movimientos era proporcional a la rudeza y esfuerzo físico que aplicaban en sus tareas agrícolas. En cuanto a los palos, se golpeaban con tal ímpetu, que casi se convertían en armas ofensivo-defensivas, de ahí que algunos gurús de los bailes tradicionales aventurasen que estas danzas de palos eran de origen guerrero.



Desde la recuperación, los niños se incorporaron a la danza. Es posible que la fuerza y la energía de los paloteos no sea la misma que se aplicaba hace más de medio siglo. Sin embargo es seguro que el componente del que se nutre actualmente la danza aporta otros valores estéticos muy interesantes, como la alegría, la elegancia y la delicadeza. Otro aspecto positivo es que la mujer se ha ido incorporando a la danza cubriendo así otra actividad que antiguamente estaba reservada a los hombres.

Septiembre de 2022.



La Danza de Cuevas de Velasco es patrimonio de todos y a todos nos compete valorarla y amarla. También se pide a todas las familias que puedan participar en el sostenimiento de nuestra manifestación folclórica más destacada que animen a sus miembros en edad de aprender, ya sea como danzantes ya como dulzaineros o tamborileros.


                             Villar de Domingo García. Verano de 2022.